Definición de Imparcial
El término imparcial es un adjetivo que sirve para calificar a una persona, una entidad, una acción, una decisión, etc. Imparcial es todo aquello o todo aquel que tome una decisión o actúe de una manera objetiva, sin verse influido por las circunstancias de las partes involucradas o por otros elementos afectivos, emotivos o no racionales. Cualquier persona puede actuar de manera imparcial o racional cuando es puesto ante la necesidad de decidir sobre algo. Sin embargo, esto se vuelve mucho más fácil cuando en la acción no están implicadas personas, situaciones o circunstancias que nos son conocidas y que tienen algún nivel de emotividad o significado para la persona. Así, cuando uno se encuentra distanciado de aquello sobre lo que tiene que actuar o decidir es más fácil resolver el tema o cuestión de modo imparcial, justo y equitativo.
De todos modos, el calificativo de imparcial o la actitud de imparcialidad es especialmente importante en un ámbito de la sociedad y este ámbito es la justicia. Así, siempre representada por una balanza equilibrada que demuestra su imparcialidad y su falta de influencia por distintas situaciones o elementos que puedan hacer variar un resultado, la justicia humana se establece siempre de acuerdo a los principios de equilibrio y de imparcialidad que suponen que aquellos que se desempeñan dentro de la institución deben siempre tomar en cuenta todos los elementos involucrados para, con ellos, tomar una decisión correcta. Esto es importante en una sociedad democrática ya que instaura la idea de que todos somos iguales ante la ley y de que ya no es posible que cuestiones como el género, la etnia, el patrimonio o la herencia influyan positiva o negativamente sobre una persona a la hora de decidirse su futuro.
Cuando dejamos de hablar de imparcialidad en la justicia debido a la presencia de actos de corrupción, influencias, negociados, venta de privilegios, etc., la sociedad democrática actual pierde mucho de su poder y es fácil caer en la completa indiferencia o en el descreimiento.
Se considera que la justicia humana se basa entonces, a diferencia de la justicia divina, sobre una idea práctica de imparcialidad, de objetividad y de cumplimiento de la ley que tiene como objetivo modificar la realidad social para el bien de todos y no ya de unos pocos.
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