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Definición de Autor



Se llama autor a toda persona que crea una determinada obra sobre la que tendrá derechos protegidos por la ley. En general el término alude a productores de material de lectura, aunque puede ser extensible a todo creador de software, de obras pictóricas, de cine, de música, etc. También es posible de representar ante la ley la posibilidad de que dos o más personas hayan participado de la realización de cualquiera de estas actividades; este sería un caso de coautoría. En el caso de que una determinada obra sea creada por encargo, la ley considera como autor al tercero para quien esta se hace.

Cabe señalarse que existen dos tipos de concepciones jurídicas para hacer referencia a la relación del autor y a su obra. Una es la relativa al derecho de autor, que se basa en el criterio de que la obra es una expresión del autor sobre la que este guarda derechos morales. La otra es la relativa al derecho de copia que excluye esta noción de derecho moral: al autor sólo se le reconoce la paternidad de una determinada producción. La primera de estas concepciones proviene del derecho francés, mientras que la segunda proviene del derecho anglosajón.

El derecho de autor protege un determinado contenido, más no las ideas. El mero acto de crear ya implica la existencia de estos derechos, sin la necesidad de proceder a ningún trámite formal. Algunas atribuciones que solo le corresponden al autor son: reproducción, lucro, exhibir públicamente la obra, etc.

Es importante señalar que la noción de autor ha sido ampliamente debatida en el ámbito académico como consecuencia de estas regulaciones jurídicas. Esto ha llevado a algunos a sugerir que el autor es meramente una función social y jurídica y que es mejor evitar asociárselo con la persona productora. No obstante, estas evaluaciones pecan de anodinas al contribuir en poco al análisis del fenómeno en cuestión.

El extenso debate acerca de la autoría y los derechos incluye varias ramificaciones interesantes. Así, aquellas obras de autores anónimos o transmitidas por tradición oral desde tiempos inmemoriales tiene características diferentes en cuanto a la propiedad intelectual. En general, se admite que es la edición elegida la que conserva estos derechos, que quedan en mano del fabricante circunstancial. Lo propio ocurre con los libros de texto religiosos, como la Biblia, la Torá o el Corán, entre otros y en forma no excluyente.

Por otra parte, la revolución digital ha motivado fuertes controversias en relación con los derechos de los autores. Por un lado, existe una postura de firme combate a la realización de copias ilegales (“piratería”) que se iniciara con el software y que desembocara rápidamente en la difusión de libros, contenidos musicales, vídeos, películas y muchas otras creaciones de autor. Esta visión es sostenida por muchos partidarios, ya que, al agotarse el beneficio económico de los autores, la capacidad de producción se resiente y muchos creativos abandonan su tarea. Sin embargo, una nueva vertiente ha comenzado a ganar adeptos: la generación de micropagos. En este formato, las obras de un autor se encuentran disponibles para el acceso tras el abono de una suma casi simbólica, con la meta de que repetidos pagos de estas características motiven un progresivo aumento del ingreso del autor, quien, de este modo, continuaría motivado para producir sus creaciones.

En todos los casos, parece importante señalar que los derechos individuales asisten al autor en relación tanto con el contenido económico como con la disponibilidad del material. Así, cuando se produce una adaptación de un texto a otro formato (televisión, vídeo, cine), sólo es posible producir la novedad con el consentimiento y el beneficio necesario para el creador original. Un caso curioso corresponde a las traducciones, ya que, mientras que un texto es propiedad de su autor, la traducción eventual y el resumen de ésta incluyen derechos propios para el traductor y el editor del contenido elegido.

 

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