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Definición de Juego limpio

Comportamiento amistoso, fraterno y respetuoso en la competencia deportiva

El de Juego Limpio es un concepto ampliamente empleado en el mundo deportivo para referir el tipo de comportamiento leal y sincero en el deporte, especialmente de fraternidad y respeto para con el rival, el árbitro y los asistentes de este.

Conocido también como Fair Play, como consecuencia de la importantísima campaña que al respecto ha llevado a cabo la FIFA, el juego limpio se ha convertido en la principal preocupación de la mencionada organización deportiva y de muchas otras más como consecuencia del avance y la reiteración de conductas deportivas reprochables, no solamente de parte de los jugadores sino también de parte del público, árbitros, sponsors publicitarios, dirigentes y entrenadores, entre otros actores sociales que integran el amplio espectro que implica el universo del fútbol.

En el deporte, los rivales se enfrentan siempre con el objetivo de derrotar al oponente, ahora bien, ello no implica hacerlo de cualquier forma, o sea, no todo vale en ese fin. Hay que procurar derrotar al rival respetando las reglas del juego que se disputa, jamás contravenir las normas. Hacer trampa, faltar el respeto, jugar de manera sucia son actitudes que están absolutamente en contra del espíritu de una competencia que se precia de tal.

Recuperar el placer del juego y el entretenimiento

La promoción del juego limpio tiene como principal misión recuperar del olvido de algunos el placer y el sentimiento que produce el jugar. Lamentablemente, en los últimos años en el mundo en el cual nos toca vivir ha ido in crescendo la idea que lo más importante es ganar siempre, cueste lo que cueste y no que lo más importante debería ser el poder competir y relacionarse a través del juego y del deporte con otros individuos y sacar de ello experiencias placenteras. La sistemática descalificación contra el que no gana se ha adueñado de alguna manera del ámbito deportivo y por supuesto, tal situación ha desembocado en la práctica de conductas tales como la trampa, la agresión física y verbal, entre otras, que atentan ciertamente contra lo que propone el verdadero espíritu deportivo.

También el aumento de la violencia en la sociedad se ha trasladado al fútbol que justamente es uno de los deportes que más fielmente refleja el estado de ánimo popular, con todo lo malo y bueno que ello conlleva por supuesto.

La famosísima frase acuñada por deportistas británicos y franceses hace décadas atrás: lo importante no es ganar sino competir, debería ser la máxima que rija al deporte y al juego, cualesquiera sean las condiciones en las que los mismos se den y también la condición que primeramente se le enseñe a los niños y adolescentes que muchas veces en esas etapas de la vida se encuentran más preocupados por ganar que por el hecho de competir.

La importancia de enseñarles a los niños que lo importan no es ganar sino competir respetando al rival

Precisamente en esta última cuestión de la enseñanza es que resultan fundamentales los roles que los padres, la familia y la escuela, principales agentes socializadores de los niños en sus primeros años, desempeñen, porque si un padre está constantemente diciéndole a su hijo que lo importante es ganar el partido, sin importar la manera, el cómo, entonces, el niño desplegará un comportamiento de salir a ganar como sea, aunque ello le cueste una lesión o cualquier otro problema con el rival.
Distinto será aquel padre que inculca a su hijo que lo más importante es divertirse jugando y que si gana mejor pero ante todo se debe respetar al rival.
Las dos caras de la moneda de esta historia que por supuesto incidirán directamente en la actitud que tome un niño frente al juego.

La actitud positiva que debe asumir el jugador

Los jugadores pueden contribuir al juego limpio evitando las simulaciones, demostrando que disfrutan del hecho de jugar, no discutiendo las decisiones del árbitro, aun cuando las mismas estén equivocadas, no simulando faltas para así castigar al rival, no recurriendo al dóping que permite sacar ventaja deportiva en el juego, y manteniendo por sobre todas las cosas un excelente trato con sus oponentes, no insultarlos, no hacerles gestos obscenos, burlarse de ellos cuando los resultados no los acompañan, entre otros.

Del lado de los entrenadores su contribución debería pasar por evitar actos denigratorios contra sus dirigidos y promoviendo el respeto de sus jugadores para con los rivales.

Y el resto de los actores que también participan directa o indirectamente en el deporte, tales como árbitros, hinchadas, medios de comunicación, padres y familiares pueden contribuir evitando mensajes que fomenten la rivalidad o cualquier otra conducta incompatible con el juego limpio.

Debemos decir también que el concepto está tan arraigado en el colectivo popular que suele usarse con la misma connotación en otros contextos de la vida que nada tienen que ver con el deporte.

 
 
 
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